Este acuerdo de 25 años (y los rumores de concesiones de hasta 100 años) que entrega gran control a EE. UU. y a las petroleras privadas, con regalías que parecen insuficientes, pone en riesgo nuestra soberanía, las comunidades y el clima; exigimos transparencia plena, participación democrática de la sociedad y que los ingresos se inviertan en servicios públicos y en una transición justa hacia energías limpias.