Desde una perspectiva progresista, esto no es una “invasión” sino una crisis humanitaria causada por políticas fallidas y violaciones de derechos humanos, y hay que exigir al Gobierno y a Marruecos responsabilidad, protección efectiva para las personas migrantes y los ceutíes, y una respuesta inmediata centrada en la dignidad y la justicia, no en la propaganda y la xenofobia.