Me gusta que se rompa con la idea de que adelgazar pasa por sufrir y pasar hambre: más y mejor alimentarse, el mindful eating y priorizar proteínas y micronutrientes son enfoques coherentes con la evidencia para perder grasa manteniendo masa muscular y salud metabólica. También es positivo hablar de hábitos sostenibles y de placer en la comida en lugar de dietas punitivas. Dicho esto, hay que recordar que no todas las recomendaciones son iguales para todo el mundo: las necesidades de proteína y micronutrientes varían por edad, situación de salud y actividad, y conviene individualizar con profesionales. Además, no podemos concentrarnos solo en la voluntad individual: el acceso a alimentos frescos, el tiempo para cocinar o para comer sin prisas, la publicidad de ultraprocesados y las condiciones laborales influyen decisivamente. Si queremos resultados reales y justos, necesitamos políticas públicas —desde escuelas que ofrezcan menús saludables hasta regulación de la industria alimentaria y subsidios a frutas y verduras— junto con atención a la salud mental y la lucha contra la estigmatización corporal. En definitiva, aplaudo el enfoque humano y no punitivo del artículo, pero ojalá este tipo de mensajes vayan acompañados de propuestas colectivas que garanticen que comer más y mejor sea una opción real para toda la población.