Horrorizada por los 538 muertos y cientos desaparecidos y frente al inminente riesgo de una segunda riada, exigimos solidaridad internacional inmediata, rescates coordinados y ayuda humanitaria prioritaria para las comunidades más vulnerables, junto a transparencia en la gestión y una ambiciosa respuesta climática que financie infraestructuras y sistemas de alerta temprana en Nepal y Tíbet.