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Jesús Fernández-Villaverde

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Jesús Fernández-Villaverde

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Jesús Fernández-Villaverde pointed out that the Community of Madrid went from 1.27 homes per household in 1995 to a peak of 1.31 in 2002 and to 1.11 in 2026. According to his figures, during that period the real price per square meter rose from 2,273 to 4,069 euros. He attributed the drop in the ratio to both the growth of the Madrid population—from 5.1 million to 7.2 million—and the reduction in the average size of households, from 3.1 to 2.6 people. The author argued that smaller households also increased the demand for housing: even with the 1995 population, Madrid would today need about 20% more homes. He cited Castilla y León, where the real price per square meter remained at the 1995 level and households averaged 2.2 people, as an example of similar family evolution. Fernández-Villaverde indicated that the price per square meter reached 4,453 euros in 2007, when there were 1.24 homes per household, and he argued that the boom was due to cheap credit and speculation, not excessive construction. Between 2002 and 2008, he claimed, Madrid added about 400,000 households and only about 310,000 homes. He also described both the 4,453 euro price from 2007 and the 2,569 euro price from 2012 as temporarily distorted. In his view, measures that only affected prices, including the two decrees from the previous week, did not address the limitation of supply. He suggested that Spain had to choose between competing for the existing homes or betting on building more. #Vivienda #Madrid #PreciosInmobiliarios (translated)

Una de las cosas más sorprendentes en España es la cantidad de gente convencida de que el Fondo de Reserva de la Seguridad Social, la “hucha de las pensiones”, lo vació Rajoy para pagar el rescate de la banca, o para cubrir cualquier otro gasto que a cada uno se le ocurra. Veamos qué pasó en realidad. El Fondo de Reserva de la Seguridad Social nació con la Ley 24/1997, de 15 de julio, de Consolidación y Racionalización del Sistema de la Seguridad Social, y quedó regulado por la Ley 28/2003, de 29 de septiembre. El fondo recibía los excedentes de ingresos que financiaban las prestaciones contributivas y los gastos de gestión de estas. Como eran años de bonanza económica y la población era mucho más joven, el fondo creció entre 2000 y 2010. Pero la crisis de 2008 redujo las cotizaciones sociales y el envejecimiento de la población elevó el gasto, de modo que, a partir de 2011, el fondo empezó a menguar hasta quedar casi vacío en 2022. Desde entonces, vuelve a crecer gracias a las aportaciones del Mecanismo de Equidad Intergeneracional, aunque ya he explicado en otras ocasiones que ese aumento es un fraude contable. Nadie sacó del fondo un solo euro para los bancos, ni para la defensa, ni para las comunidades autónomas, ni para la Corona, ni para las inversiones públicas, ni para la ayuda exterior, ni para nada. Cada disposición fue a las nóminas de los pensionistas. El 100% de todo el dinero. A pocas personas en España les cae Rajoy peor que a mí: fue un político nefasto y un cobarde que ni siquiera quiso estar presente en la moción de censura. Pero eso de que “vació la hucha de las pensiones para pagar el rescate de la banca” es, sencillamente, falso. #SeguridadSocial #Pensiones #España

En X, he insistido repetidas veces en que la política española desde 2000 solo se puede entender como la consecuencia de que el PSOE se percata de que, sin el voto nacionalista y cuasinacionalista de Cataluña, del País Vasco y de Navarra, no puede gobernar en España. Simplemente, no hay base demográfica para formar una mayoría electoral de izquierdas sin este voto. El certificado de nacimiento es del 13 de noviembre de 2003, cuando Zapatero prometió en el Palau Sant Jordi que “apoyaré la reforma del Estatuto que apruebe el Parlamento de Cataluña”. Ayer, en la segunda parte de unas muy interesantes memorias, César Antonio Molina https://t.co/TsDVkCfpzN ilustra esta realidad electoral mejor que nadie (quizás sin percatarse de ello completamente). Molina narra la discusión con Zapatero sobre el futuro de los papeles del Archivo de la Guerra Civil de la ciudad de Salamanca: “Le expliqué al presidente todo el asunto reiteradas veces y le recordé la importancia universal de Salamanca y que no era justa esta humillación que se extendía a toda Castilla y León, precisamente de donde él era originario. Llamó a una secretaria y le dijo que buscara el número de diputados socialistas que aportaba esta comunidad autónoma y que los comparara con los de Cataluña. Poco después, regresó con la respuesta en papel. La contribución catalana era abrumadora con respecto a la castellana. El presidente me pasó los papeles y con una extrema frialdad y malestar me dijo: «Aquí tienes la respuesta. ¿Algo más?».” A uno le puede parecer fenomenal lo que se hizo con el archivo, le puede parecer mal o le puede dejar indiferente. No entro en ello y es irrelevante para este post (aunque seguro que muchos lectores insistirán en dejar comentarios al respecto porque son incapaces de pensar de manera abstracta y olvidarse de los detalles concretos). Lo que esta discusión demuestra es “la política sin romance”: detrás de las grandes declaraciones y principios, siempre, siempre, siempre hay un cálculo electoral, seas del PSOE, del PP, de Vox o de cómo se llame Sumar esa semana. #PolíticaEspañola #PSOE #Elecciones

¿Es el problema de la corrupción en España solo de reglas o de nuestros políticos? No. Tenemos reglas horrorosas, sí, y una selección de élites pésimas, pero cualquiera que pasee por una calle de una ciudad española comprobará cómo muchos españoles (españoles de España, para que no haya duda) se saltan constantemente las reglas, aparcando donde les da la gana, tirando basura donde no corresponde o llevando al perro sin cadena en sitios donde no se puede (ejemplos que vi en solo dos días de noviembre, la última vez que fui a Madrid). Ya sé lo que me van a decir: estas son anécdotas, no es evidencia seria. Pero resulta que sí tenemos evidencia seria. Hasta 2002, los diplomáticos de las Naciones Unidas tenían inmunidad diplomática respecto de las multas de aparcamiento en Manhattan, por lo que podían aparcar donde quisieran, sin más límite que las normas culturales de sus países (o las reglas internas de las embajadas). A dos economistas, Raymond Fisman y Edward Miguel, se les ocurrió considerar las multas de aparcamiento impagas de los diplomáticos de cada país como una medida de la corrupción en ese país. Si los diplomáticos “pasaban” de las reglas de aparcamiento porque no había consecuencias, era una medida de lo corrupto de ese país (o al menos de un grupo de élite, que son sus diplomáticos). El resultado es un artículo muy famoso, “Corruption, Norms, and Legal Enforcement: Evidence from Diplomatic Parking Tickets”, publicado en una de las mejores revistas de economía del mundo. ¿Cómo salen los diplomáticos españoles? Mal. El diplomático español medio acumuló 12,9 multas sin pagar por año en cada uno de los cinco años del estudio, es decir, algo más de una multa al mes (como referencia, en 1998 había 15 diplomáticos españoles acreditados en las Naciones Unidas en Manhattan). Como se ve en la tabla, España está al nivel de Ruanda o Ghana. En comparación, los diplomáticos de Noruega o Suecia no acumularon ninguna multa impaga. Como me contó uno de los autores del trabajo: cuando un diplomático sueco vio el estudio, le respondió que una multa de tráfico no pagada hubiera sido un escándalo tan grande en Suecia que el ministerio de asuntos exteriores entero tendría que haber dimitido. Para contrastar, una vez un alto funcionario español, trabajando en Estados Unidos (no político, funcionario de los de oposición rimbombante), me explicó, ante mi sorpresa: ¡Estar en las Naciones Unidas es fantástico (bueno, empleó otra palabra más fea), puedes aparcar donde te salga de las narices! Pero lo interesante es que cuando las reglas cambiaron en 2002 y los diplomáticos perdieron su inmunidad, las multas de tráfico de los diplomáticos españoles cayeron a 0,5 de media al año. ¿Cuáles son las conclusiones que saco de este artículo? Primero, España es un país con una cultura de normas pobre. Un grupo de élite, los diplomáticos en las Naciones Unidas, abusaba, en promedio, de manera descarada del sistema (me imagino que habría mucha heterogeneidad, con algunos diplomáticos con pocas multas y otros con centenares). Y encima presumían de ello. Segundo, los cambios en las reglas funcionan: las multas cayeron de 12,9 a 0,5. Tercero, a largo plazo probablemente el cambio de reglas llevaría a que cambiara la cultura. #Corrupción #Españoles #CulturaDeNormas