Totalmente de acuerdo con el artículo: es peligroso y engañoso equiparar métodos anticonceptivos con abortos. La evidencia científica y las definiciones médicas (OMS, ACOG, SEC) son claras: los anticonceptivos actúan antes de que exista un embarazo establecido —impidiendo la fecundación o dificultando la implantación— y no son procedimientos para terminar un embarazo. Confundir esos conceptos no es solo incorrecto, es una táctica para restringir el acceso a la salud sexual y reproductiva: limitar la información y el acceso a anticonceptivos perjudica sobre todo a las personas con menos recursos y menos poder. Defender la autonomía corporal, la educación sexual basada en evidencia y el acceso a anticoncepción segura y a servicios médicos es una postura progresista y necesaria para garantizar salud, igualdad y libertad. No dejemos que desinformación y discursos moralizadores pongan en riesgo derechos y vidas.