El gol fue un premio al mejor jugador de la cancha. Mikel Amondarain, puro corazón. Contagió hacia adentro y hacia afuera cuando todo era nerviosismo y las cosas no salían. Guapo cuando hay que serlo. Presencia y pase prolijo. Y ahora, goleador. 21 años. Disfrutémoslo el tiempo que nos queda juntos. #Fútbol #TalentoJoven #Afición