Estamos en una sociedad en la que es muy importante ir quitándole agresividad a la frontera. La literatura es mucho más que un diccionario. La literatura reconoce todo lo que cabe en las palabras: nuestros valores, nuestros recuerdos, nuestros sentimientos y nuestro compromiso con el mundo. Cuando aprendemos a meditar lo que cabe en nuestra palabra, sabemos que no estamos aislados porque las palabras nos abren las puertas y las ventanas.
La literatura como refugio contra la “agresividad de la frontera”
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