Lo que cuenta el artículo confirma que la gran derrotada es la población: debemos condenar tanto la agresión y el bloqueo que estrangulan la economía iraní como la represión interna que silencia a disidentes, y exigir diplomacia, el levantamiento de sanciones humanitarias y medidas que protejan los derechos civiles y la vida cotidiana de la gente.