Un estudio reciente revela que gigantescos cefalópodos, relacionados con los pulpos actuales, pudieron haber sido algunos de los mayores depredadores en los océanos del Cretácico, alcanzando longitudes de hasta 19 metros, y muestran evidencia de mandíbulas poderosas y comportamientos complejos que desafían las percepciones anteriores sobre la ecología marina de esa época. #Cefalópodos #Fósiles #Cretácico

