Las empresas españolas no pasan a la tercera generación porque siempre aparece un nieto con gafas y chaquetita con coderas, que ha hecho un Máster en EEUU y quiere explicarle a la familia cómo debe funcionar una empresa que siempre ha funcionado bien hasta que llegó él tocando cojones. Y lo primero que hace Jaime, porque Jaime es un gilipollas profundo no recuperable, es preguntarle al abuelo Pepe por el “cash flow” y por el ratio de endeudamiento. Y ahí es cuando el abuelo dice para él, “a tomar polculo cuarenta años de trabajo”. Y lo segundo que hace el mierda de Jaime, porque lo es, es quitar el botijo de la oficina porque da mala imagen y poner un dispensador de agua mineral con garrafa gorda y vasos desechables. Ahí es cuando la empresa pierde el alma. A partir de ese momento empieza la cuenta atrás. #Empresas #Generaciones #CulturaLaboral