Quienes ayer recuperaron su libertad nunca debieron haber estado presos. Los abrazo, sí, por esa libertad tan esperada —lo he vivido—. Pero que quede claro que su excarcelación no borra los años de encierro ni sus consecuencias para ellos y sus familias, ni convierte un derecho en una concesión. Por eso, junto con exigir la libertad de quienes aún permanecen presos, tenemos la permanente tarea de recuperar expedientes y testimonios; escuchar a quienes estuvieron detenidos y a sus familias para preservar la memoria y establecer responsabilidades. La libertad permite volver a casa. La memoria debe ayudarnos a construir un país donde nadie vuelva a ser privado de ella por razones políticas. #Libertad #Memoria #Justicia


