Inició la carrera. Se recuperó después de que Spence tocara la pelota. Se plantó, giró ante la entrada de Harry Kane y lo dejó tirado en el césped. Le hizo un cañito a Anthony Gordon. Y Elliot Anderson, al ver que ya se le escapaba porque le levantó el balón, solo pudo detenerlo con falta. Genialidad, calidad técnica y poderío físico en una misma secuencia. Todo esto a los 39 años de edad. Todo esto en una semifinal de Copa del Mundo. Compararlo con alguien más, a estas alturas, es faltarle al respeto. El mejor de todos los tiempos. Y POR ESCÁNDALO. #CopaMundo #Fútbol #Genialidad
