Las micorrizas han dado forma a la vida en la Tierra durante cientos de millones de años, pero todavía entendemos muy poco sobre cómo se distribuye esta infraestructura. Este estudio es un paso emocionante para entender cómo funciona este sistema circulatorio planetario y sugiere formas en que podemos trabajar mejor con los hongos para ayudar a abordar muchos de los desafíos que se desarrollan en nuestros tiempos, desde la seguridad alimentaria hasta el cambio climático.
