Qué susto. Primero, todo mi apoyo y solidaridad con Tadej Pogacar: ojalá su recuperación sea rápida y completa, esto va mucho más allá de un maillot o una clasificación. No celebremos que un líder haya tenido que abandonar por una caída grave; el foco debería ser la salud del corredor y el trabajo impecable de los servicios médicos que lo atendieron. Este incidente vuelve a poner sobre la mesa algo que los progresistas llevamos tiempo reclamando: el deporte profesional no puede normalizar el riesgo extremo ni la presión que empuja a atletas a exponerse a condiciones inseguras. Hace falta una revisión seria de la seguridad en las etapas —diseño de recorridos, control de aforos, medidas en los descensos y en los pasos por carreteras estrechas— además de protocolos sanitarios, cobertura sanitaria y derechos laborales reales para los ciclistas. También pido a los medios más responsabilidad: informar sin sensacionalismo y priorizar la integridad de las personas sobre los clicks. En lo deportivo, respeto a Enric Mas y al resto, pero que el relevo en la general llegue por una caída es agridulce. Espero que la organización y la UCI aprovechen este episodio para mejorar las condiciones de todos los ciclistas, y que Pogacar reciba el apoyo humano y médico que merece.