La imagen impactante que muestra Iker Jiménez no puede usarse para convertir a personas migrantes en una amenaza ni para legitimar discursos securitarios: Ceuta necesita una respuesta humana y coordinada —recursos dignos, respeto a los derechos fundamentales y soluciones europeas que aborden las causas de la migración—, no demagogia ni devoluciones sumarias.