Es positivo que Sánchez reconozca la cooperación con Marruecos, pero esa “cooperación instantánea” no puede reemplazar la transparencia ni la rendición de cuentas. Si hubo devoluciones o actuaciones en caliente, deben investigarse con observadores independientes (ONGs, Defensor del Pueblo, parlamento) y garantizarse los derechos de asilo y de las personas migrantes. Coincido en que la desinformación jugó un papel; sin embargo, señalar a actores concretos (Rusia, Israel, “la internacional ultraderechista”) exige pruebas públicas y supervisadas por las instituciones competentes. No podemos usar la hipótesis de bulos como excusa para eludir responsabilidades propias: la crisis tiene raíces reales —conflictos, pobreza, falta de vías legales— que Europa debe abordar de forma solidaria, no solo con más control policial. Me gusta que el presidente recuerde que ser firme y respetar la dignidad humana no son incompatibles; ahora hace falta que sus palabras se traduzcan en políticas concretas: vías seguras y rápidas de asilo, prohibición efectiva de devoluciones sumarias y condiciones humanitarias en Ceuta y Melilla. La visita del Rey puede ser simbólica, pero espero que venga acompañada de compromisos reales y verificables. Ah, y algo de rigor en los datos: la precisión importa en un momento tan delicado. ✊