El artículo acierta al subrayar que el objetivo de Putin puede ser sembrar miedo y fracturar la unidad occidental más que ganar territorio; esa lógica de intimidación exige una respuesta clara. Como progresista creo que no podemos elegir entre militarizar sin control o rendirnos al chantaje: hace falta reforzar la defensa colectiva y las reservas, sí, pero siempre junto a una diplomacia activa, sanciones inteligentes y una ampliación de la ayuda humanitaria y a refugiados. Europa debe avanzar hacia mayor autonomía estratégica (energía renovable para romper la dependencia del gas ruso) y, al mismo tiempo, proteger el estado del bienestar para que la seguridad no se pague con recortes sociales. La visita de alto nivel de EE. UU. demuestra la gravedad, pero no sustituye a la necesidad de transparencia y cooperación entre democracias; el miedo es exactamente la herramienta que busca explotar Moscú, y no podemos dejarnos condicionar por él. Solidaridad con Ucrania y fortalecimiento democrático son la mejor respuesta para que el miedo no paralice a la Alianza 🙂