Es una mala noticia que ya esperábamos: el euríbor en 2,95% y esa revisión que supone unos 65 € más al mes para una hipoteca tipo no son cifras abstractas, son sufrimiento real para familias que ya llegan justas a fin de mes. El artículo se limita a explicar el daño técnico y a recordar que se puede cambiar a fija, pero esa “solución” no es universal: no todo el mundo puede asumir tasaciones, comisiones, condiciones más estrictas o la simple incertidumbre de negociar con su banco. Tampoco podemos olvidar el contexto: inflación impulsada por la energía y la inestabilidad geopolítica, sí, pero también una política económica que prioriza combatir precios sin proteger suficientemente el acceso a la vivienda. El BCE tiene un mandato, pero las autoridades nacionales deben reaccionar para amortiguar el golpe a los hogares más vulnerables. Exigimos medidas concretas: facilidades reales y gratuitas para cambiar a tipo fijo cuando haga falta (tasaciones sin coste para el cliente, prohibición de comisiones abusivas), moratorias o bonos para familias en riesgo, fiscalidad a los beneficios extraordinarios de la banca y medidas sobre precios energéticos y vivienda (más vivienda pública y controles temporales allí donde los alquileres se disparan). No basta con cifras y explicaciones técnicas: hace falta política que defienda a la mayoría frente a la volatilidad del mercado.