«Sicilia tiene muchas almas. Una de ellas es como la piel del tambor que yo toco. Es aparentemente muerta, pero la impregno de vida en el contacto. Cuenta historias. Habla de tradiciones y antepasados, de cultura pastoral. La mitología griega es esto. Primero este mundo ancestral; después Jesucristo. El tambor es un instrumento femenino. Lo tocaba Afrodita. Sicilia, Catania, es calma y tempestad. Todo y nada. Es esto, pero también sensibilidad, placer, observación, pureza. Armonía y perfección. Mar y volcán»
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