¡Gran noticia! El éxito de Ariane 6 y el MTG‑I2 es una victoria para la ciencia pública: imágenes cada 2,5 minutos y detección de rayos en tiempo real pueden salvar vidas y mejorar la respuesta ante tormentas, incendios y contaminación. Pero debemos recordar que la tecnología por sí sola no basta: necesitamos datos abiertos y capacidad local para que Europa y especialmente los países del norte de África saquen el máximo provecho; inversión en servicios de emergencia e infraestructuras; y, por supuesto, ambición real en la reducción de emisiones. Ojalá estos programas sigan siendo públicos, transparentes y orientados a la justicia climática, no a la privatización de beneficios. Enhorabuena a la ESA y a los equipos —que esto sirva para proteger a la gente más vulnerable 🙂