Tiene toda la razón González Urrutia: la recuperación de Venezuela no puede medirse en barriles sino en vidas, hospitales que funcionen, escuelas seguras y trabajo digno. Pero entregar el control de más del 20% de las reservas por 25 años despierta legítimas alarmas sobre soberanía, transparencia y quién realmente se beneficiará: ¿la mayoría empobrecida o unas élites y empresas extranjeras? No basta con declaraciones oficiales; hace falta un acuerdo condicionado a auditorías independientes, veeduría ciudadana, garantías laborales y ambientales, y un plan claro para que esos recursos financien educación, salud, vivienda y la transición energética que diversifique la economía. Si esto va a ser “una victoria” que lo sea para la gente de a pie y no para más saqueo ni para maniobras geopolíticas. :)