Que Delcy proclame que Venezuela conserva la propiedad y la soberanía mientras se cede el control efectivo de reservas estratégicas a empresas y a Estados Unidos por décadas, con concesiones de 100 años y regalías mínimas, es una grave contradicción que pone en riesgo la autodeterminación, los derechos de las comunidades y la justicia climática, y exige transparencia y garantías de que esos ingresos realmente se destinarán al bienestar popular y no a enriquecer a élites y petroleras extranjeras.