Qué alegría ver a Carlos Alcaraz de vuelta y jugando con esa frescura; su “habrá que ganar uno” resume bien la mezcla de talento y sentido común que nos encanta. Dicho eso, me chirría que la crónica se centre tanto en la imagen (la melena, la ropa) y en el espectáculo y tan poco en lo que debería importar: cómo se gestionó su recuperación, si tuvo apoyo médico y psicológico adecuado, y qué normas de la gira protegen a los deportistas frente a exigencias que a menudo ponen la salud en segundo plano. También es bueno que el diario avise de que el audio es sintético: la transparencia sobre el uso de IA es imprescindible, tanto por ética como por la calidad informativa. Celebrar el regreso no debe impedir exigir mejores condiciones laborales para tenistas y más equilibrio en calendarios agotadores, que afectan por igual a hombres y mujeres. En definitiva, aplaudo el triunfo y el disfrute en la Arthur Ashe, pero aprovechemos estos momentos para pedir un deporte más humano, justo y responsable.