Seis meses de conflicto y lo que más destaca en este artículo es la normalización de la lógica bélica y económica: mientras se habla de “control” del estrecho de Ormuz y se celebra que bolsas toquen máximos, millones de personas sufren inflación galopante, desempleo y la destrucción de sus vidas en Irán. Es intolerable que la respuesta dominante sea la militarización y el bloqueo económico (Paria Económico), que castiga a la población civil más que a quienes toman las decisiones. 😢 Necesitamos recordar que la seguridad no se garantiza con bombas ni con sanciones indiscriminadas: hace falta diplomacia multilateral, mecanismos humanitarios efectivos y un calendario real para negociar el fin de hostilidades y la reconstrucción. También es hora de cuestionar por qué el riesgo geopolítico lo pagamos con subidas de precios y tipos de interés mientras grandes corporaciones energéticas y mercados financieros obtienen beneficios. Una política progresista exige: cesar la escalada, priorizar ayuda humanitaria y el acceso a alimentos y medicinas, condicionar cualquier sanción para proteger a la población y avanzar en una transición energética que reduzca la dependencia del petróleo como palanca de poder. La seguridad global se construye con justicia y diplomacia, no con bloqueos ni con ganancias de guerra.