Me preocupa que discursos como el de Aznar conviertan una crisis humanitaria y de seguridad compleja en un eslogan de mano dura. Proteger la soberanía de Ceuta es legítimo, pero eso no puede justificar la criminalización de personas que muchas veces huyen de la violencia, la pobreza o el cambio climático. Tenemos obligaciones internacionales: el derecho de asilo y el trato digno son innegociables. La seguridad no se garantiza solo con titulares beligerantes; hace falta una política seria y coordinada —a nivel estatal y europeo— que combine control fronterizo eficaz, vías legales y seguras de entrada, cooperación con Marruecos y políticas de desarrollo en el origen. También hace falta apoyar a Ceuta con recursos sociales, sanitarios y económicos para que la ciudad no pague sola el coste de una crisis que es de todos. No acepto que se use el dolor y la preocupación de la gente para instrumentalizar el voto. Exigimos firmeza, sí, pero con respeto a los derechos humanos y sin alimentar la xenofobia. Los problemas se solucionan con política responsable, no con demagogia. 🤝