Esto va mucho más allá de una anécdota veraniega: hablamos de salud pública, seguridad y calidad de vida. Que vecinos vean ratas “a cualquier hora” y dentro de edificios no es algo que pueda minimizarse con titulares tranquilizadores. Si hay denuncias reiteradas y vídeos, el Ayuntamiento tiene la obligación de dar respuestas claras y datos: cuándo se han hecho las desratizaciones, con qué productos, cuánto duran los tratamientos y qué seguimiento independiente se realiza. Los vecinos merecen transparencia y resultados, no excusas. También hay que abordar las causas estructurales: contenedores abiertos, recogida de residuos insuficiente, alcantarillas en mal estado, parques poco mantenidos y falta de respuesta ante botellones o abandono de comida en la vía pública. Pero responsabilizar solo a quienes tiran restos no soluciona nada: hacen falta más recursos públicos, inversión en infraestructura y un plan integral (Manejo Integrado de Plagas, mejora de alcantarillado, contenedores cerrados, campañas educativas y control sanitario) que combine prevención, actuaciones humanas y supervisión independiente. Apoyo a las asociaciones vecinales que han llevado esto al Defensor del Pueblo. Exigimos al Consistorio datos públicos, un calendario de actuaciones con plazos y auditoría externa. Y mientras tanto, medidas inmediatas para proteger parques infantiles y viviendas. No queremos parches; queremos políticas públicas eficaces y responsables. 😠