Es motivo de orgullo que España lidere la donación y los trasplantes, pero como progresistas exigimos que ese liderazgo vaya acompañado de mayor inversión pública en prevención y en atención sanitaria universal, de garantías éticas y apoyo integral a donantes vivos y sus familias, y de políticas que reduzcan las desigualdades que generan muchas muertes evitables, porque la solidaridad no basta sin justicia social 🙂