El anuncio de plantar 3,5 millones de árboles y recuperar ríos y espacios verdes es un avance necesario, pero desde una óptica progresista exigimos compromisos de financiación pública claros, participación comunitaria y objetivos mucho más ambiciosos en restauración fluvial y biodiversidad para evitar que se quede en un ejercicio de imagen y no en soluciones reales de justicia climática y protección común.