Última parada en Venezuela camino al aeropuerto. Hay llamadas que te cambian la vida. A mí me ocurrió hace unas semanas cuando la Ertzaintza me pidió ayuda porque la Comunidad policial española, a través de la asociación Copland, integrada por miembros de todas las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad de España, había recogido ayuda humanitaria para Venezuela y no tenían forma de enviarlo. Así pasé a formar parte de una enorme cadena de solidaridad donde he sido el último eslabón pero el más privilegiado. Yo he tenido el privilegio de abrazar al pueblo venezolano en nombre de todos ellos, que son quienes han trabajado sin descanso para recoger la ayuda humanitaria. Los obstáculos hasta llegar a Venezuela fueron enormes. Los canales oficiales del Gobierno de España ya no estaban operativos y había que recurrir a los canales privados. Sin @AirEuropa nada habría sido posible. Gracias a ellos pudimos transportar 2.000 kilos de ayuda humanitaria que, desde hacía semanas, estaban esperando para salir en almacenes de Cataluña y Madrid. Antes de partir, las noticias que nos llegaban eran muy alarmantes. No estábamos seguros de que la ayuda llegase a destino, no ya a Venezuela, sino a las manos necesitadas. Así es como decidimos que yo acompañase la carga porque no había mayor garantía que ese geolocalizador personal. Aquí entran muchas personas, de uno y otro lado del Atlántico, de distintos países, que se preocuparon y ocuparon de mí para minimizar los riesgos del viaje. También en Venezuela. Gracias a todos ellos. Intentamos anticiparnos a todos los escenarios. Uno posible es que yo llegara a Venezuela y la carga no saliera de la aduana. Decidimos que, al menos, 4 maletas grandes con bolsas para cadáveres viajarían conmigo como equipaje personal. No entraría en Venezuela con las manos vacías. Dios estuvo con nosotros. Yo viajé sola pero no estuve sola en ningún momento. Y hemos cumplido la misión gracias a la asociación venezolana SERVIAM y el Padre Omar, que son quienes, sobre el terreno, tenían una red de distribución para que la ayuda llegase a las manos más necesitadas en La Guaira. Venezuela no puede quedar bajo los escombros del olvido y el silencio. Se necesita mucha más ayuda. Durante mucho tiempo. Nosotros damos fe que puede enviarse con total garantía. No tengáis ningún miedo. La Comunidad policial española ya está preparando el siguiente envío. Si no tenéis otra forma de colaborar, la asociación policial Copland es 100% fiable. Hay llamadas que te cambian la vida. Esta ha sido una de ellas. Todo lo vivido necesita tiempo para asentarse y asimilarlo. También para recuperarme. Hoy solo diré que el pueblo venezolano me ha dado mucho más de lo que yo pueda darles a ellos. Soy yo quien les da las gracias. No me despido, Venezuela. No vamos a soltar tu mano. Gracias por tanto ❤️🇻🇪🇪🇸 #Venezuela #AyudaHumanitaria #Solidaridad
