Responsabilizamos a Canadá por no mantener adecuadamente sus bosques y matorrales. Estamos siendo invadidos innecesariamente por un aire sucio, contaminado e insalubre, cuya calidad es peligrosa y totalmente inaceptable. Voy a llamar al primer ministro para averiguar qué van a hacer al respecto. ¡El coste de todo esto es incalculable! Canadá se ha negado a realizar una gestión forestal básica, a sabiendas de que esa negativa conducirá a este resultado. Esto es una negligencia deliberada y se está convirtiendo en un suceso anual, que le cuesta a Estados Unidos miles de millones de dólares.










