El presidente Abelardo de la Espriella es pequeño de estatura, pero le cabe el país entero en la cabeza. Qué digo el país: la galaxia completa. Qué digo la galaxia: el universo, sus alrededores y hasta más allá de Suba. Pero hay algo que no le cabe: la crítica. La caricatura no le incomoda porque se burle de él. Le incomoda porque lo revela. Porque lo desnuda. Lo despoja de esos falsos ropajes que huelen a Dior y Cartier; de esa voz impostada de tenor de Patillal; de esa pose de hombre de mundo y, finalmente, hasta de esa pose de hombre. Y cuando se le quita todo el decorado, queda lo que la caricatura sabe mostrar mejor: el señor de las moscas. Y RCN, al sacar a un caricaturista del talento de Vladdo, termina haciendo su propia caricatura: la de un canal que presume independencia mientras le teme a un dibujo. Y como diría el gran filósofo de cabecera, Diomedes Díaz: “La risa, remedio infalible, ¡ay ombe!” #crítica #caricatura #política














