Aplaudo que Albares señale a Musk, a redes rusas y a la internacional reaccionaria por la guerra cognitiva que amenaza nuestra democracia, pero esa alarma no puede servir de coartada para eludir responsabilidades políticas, sacrificar derechos de las personas migrantes ni silenciar el papel de Marruecos: hace falta control democrático de las plataformas y una política migratoria basada en derechos 🙂