Indigna y no puede seguir pasando: mientras marineros desarmados pierden la vida en barcos sin seguro y sin salario, los gobiernos guardan silencio y deben responder ya con corredores marítimos seguros, protección internacional para las tripulaciones, rendición de cuentas por los ataques a civiles y medidas laborales y ambientales que pongan por delante la vida y la seguridad alimentaria global.