Hoy quiero hablarles de esas familias que desde el 24 de junio pasado todavía no han podido regresar a sus hogares. Son madres que siguen acostando a sus hijos en una casa que no es la suya. Personas que, después de perderlo todo, todavía esperan respuestas. Hoy se cumplen dos meses. Y dos meses después, cada una de estas familias necesita que no las olvidemos. Durante estas semanas los hemos escuchado, familia por familia, comunidad por comunidad. Hemos recibido su información, identificado necesidades y documentado la situación de quienes quedaron afectados. Porque cada familia debe ser identificada. Cada comunidad debe ser atendida. Nadie podrá decir mañana que no sabía lo que estaba ocurriendo. Debemos conocer y hacer público lo que está pasando. La solidaridad de los venezolanos ha sido enorme. Vecinos ayudando a vecinos. Familias abriendo sus puertas. Personas organizándose para llevar alimentos, medicinas, herramientas y apoyo. Eso demuestra algo muy importante: cuando una comunidad se organiza, puede hacer muchísimo. Pero la solidaridad ciudadana no sustituye las responsabilidades del Estado. La reconstrucción requiere organización, recursos, planificación y transparencia. Y, sobre todo, requiere escuchar a las comunidades que conocen mejor que nadie sus propias necesidades. Por eso la reconstrucción debe hacerse con la gente y para la gente. No dejaremos que el paso del tiempo convierta esta tragedia en un recuerdo. A las familias de Vargas y de Caracas, y a cada venezolano afectado, quiero decirles que no están solos. Seguiremos acompañándolos y trabajando para que cada familia pueda recuperar su hogar, su seguridad y su tranquilidad. Todo mi cariño y mis oraciones están hoy con cada uno de ustedes. Nunca dejaremos de levantarnos unos a otros. #Venezuela #Solidaridad #Comunidad

