Guiomar Santander, tras ser maestra durante más de dos décadas, se reinventó como tatuadora a los 51 años debido a la fibromialgia, encontrando en el arte del tatuaje no solo una nueva profesión, sino también una vía terapéutica que le ha permitido recuperar confianza y creatividad en su vida. #Reinvención #Fibromialgia #Tatuajes
