Lo de ayer debería preocuparnos bastante más allá de lo que cada uno piense sobre Ceuta, la inmigración o el Gobierno. Puedes estar indignado con la gestión de la crisis de Ceuta. Puedes exigir responsabilidades, criticar al Gobierno y salir a la calle a protestar. Todo eso forma parte de una democracia. Lo que no forma parte de ninguna democracia sana es que una panda de energúmenos se dedique a rodear, empujar, intimidar y agredir a periodistas porque no les gusta el medio para el que trabajan. Hoy les ha tocado a profesionales de La Sexta y RTVE. Hemos visto grupos ultras y neonazis intentando impedir conexiones en directo, brazos en alto, cánticos fascistas y consignas racistas. No podemos normalizar que un periodista tenga que aguantar empujones y amenazas durante minutos hasta que alguien consigue sacarlo de allí. La pasividad de la Policía cuando la manifestación está convocada por la derecha es flipante. Y esto no va de que te guste más o menos La Sexta, RTVE o cualquier otro medio. Va de que un periodista tiene derecho a ponerse en mitad de una manifestación y contar lo que está viendo sin que nadie le ponga una mano encima. Una democracia se demuestra también cuando quien sostiene el micrófono está contando algo que no quieres escuchar. Al periodista no se le toca. Nunca. #LibertadDePrensa #Democracia #Periodismo






