Lo que le ha ocurrido a la periodista Marta Gómez es gravísimo. Pero no basta con lamentarse ni darle apoyo, los periodistas decentes tienen que reaccionar e invitarla a sus espacios para que pueda seguir levantando a su familia y no le arruinen la vida. A la payasa del cabestrillo le pusieron 10 policías y un sueldo en RTVE por inventarse una agresión. Si la derecha no espabila, siempre saldrán mal parados los mismos. #Periodismo #LibertadDePrensa #Justicia
