Literalmente, ha destrozado a la Policía por dentro. Se ha rodeado de gente mediocre y sumisa, con el objetivo principal de proteger estructuras de poder y discursos políticos. Ha estado el frente del cuerpo en la época de mayor crecimiento de la criminalidad violenta de toda la democracia, con especial mención a la violencia sexual contra la mujer, y ni él, ni su cúpula, han sabido, no ya revertir el modelo policial al completo, que es lo que se necesita, sino acometer siquiera unas mínimas transformaciones. Lo tuve una vez de frente en el Consejo de Policía. A su lado, el ex DAO con la cabeza agachada, no se atrevió a mirarme ni una sola vez. Se pasó dos horas relatando el aumento de inversiones en todas las áreas durante su mandato. Es decir, reconociendo el fracaso absoluto de su gestión: inviertes más millones, y obtienes peores resultados. No entendió jamás que no se trata sólo de dinero, sino de que nuestro modelo policial no sirve frente a la nueva realidad criminal, y hay que cambiarlo. Bueno, o sí lo entendió, pero le dio igual, porque su misión ahí era proteger al gobierno, por eso le eligieron a pesar de su absoluto desconocimiento en la materia. Al finalizar su exposición pedí la palabra y no me la dió, utilizando una excusa estúpida que le habían preparado sus mandos, y que luego me enteré no se había aplicado en otras reuniones en casos como el mío. Marlaska no fue a ese pleno, ni a ningún otro, porque en siete años no ha tenido tiempo de sentarse a escuchar una sola vez a sus policías. De hecho Pardo, ha faltado también a la mayoría de ellos, sólo va de vez en cuando a soltar discursos políticos, como han denunciado algunos sindicatos. #Policía #Justicia #Corrupción









