La caída del tráfico en Ormuz y la persistencia de la capacidad ofensiva iraní demuestran que la lógica bélica de Washington y Tel Aviv ha profundizado la crisis y la inseguridad regionales, por lo que los progresistas exigimos desescalada inmediata, el regreso de los inspectores de la ONU y soluciones diplomáticas que prioricen a la población civil y la protección del comercio mundial.