¡Un aplauso de pie para Andrés que sigue dizque haciendo política con base a pura pinche ocurrencia! ¡La carta que publicó anoche, está llena de lógica de preprimaria! Esdeke si Trump hace algo que me gusta... ¡Es un gran líder! Aaaaaah, pero si hace algo que no me gusta... ¡Es porque lo manipulan! En palabras del bienestar: Si Trump coincide conmigo, es un genio, pero si no coincide conmigo, lo están manipulando y ha llegado el momento de enseñarle el secreto obradorista ante cualquier situación que no le favorezca... ¡Hacerse la víctima! ¡Qué manera más infantil tiene Andrés para ser todo un diplomático! Hace años, nos explicó que NADA ocurre en un país, sin que el presidente dé su aprobación, pero con Trump, la narrativa cambia: "Él no decidió eso, lo convencieron". "Él no piensa así, lo confundieron". Él no quería hacerlo, lo engañaron". Lo que empezó queriendo ser un acto de empatía, terminó siendo una afirmación de incapacidad. ¡La diplomacia del bienestar acaba de inventar el concepto del presidente mal influenciado! Claudia y Andrés construyeron una teoría extraordinaria: Trump no se equivoca, pero últimamente se ha dejado manejar por rémoras, paleros, manipuladores, caciquillos, vividores, ladrones, polizontes, tinterillos, especuladores, filibusteros, potentados, trepadores y malvados. Para rescatar al Trump de antes, presentan al de ahora como alguien fácilmente manipulable. Cuando les convenía, le dieron siempre por su lado y ahora que ya no les conviene, lo tratan como a un niño influenciable. Hay una diferencia abismal entre decir que alguien está equivocado y decir que está rodeado de malas influencias. Lo primero es una crítica, lo segundo, es una humillación. Si tu argumento es que Trump está actuando así nada más porque está rodeado de gente que piensa por él, no lo estás defendiendo... ¡Lo estás denigrando! ¡A una semana de que empiece el Mundial, morena se sigue metiendo puro autogol! #Política #Trump #Diplomacia








