Hay países que levantan monumentos para celebrar sus victorias. En México, las madres y los padres buscadores tienen que enterrarlos para recordar a quienes el Estado no ha encontrado. Más de 135 mil personas desaparecidas no son una cifra. Son una silla vacía. Un cuarto que sigue intacto. Una llamada que nunca llegó. Hoy, en la avenida más importante de la Ciudad de México, enterraron un monumento que no celebra nada. Denuncia. Duele. Y nos obliga a mirar de frente una tragedia que ya no cabe debajo de la tierra. #Desapariciones #Memoria #Justicia

