Si no le sacaba amarilla a Paredes en esa falta, no hubiera existido posibilidad de ir al VAR para corregir el error. Pero le saca amarilla justamente porque Embolo (ya amonestado) cae al piso exagerando como si le hubieran pegado un tiro. El árbitro compra y saca tarjeta. Y ahí se regaló el suizo. No es tan difícil. No veo al resto del mundo llorar tanto con el doble pisotón a Nico González, el penal inventado por Mbappé contra Marruecos, la mano de Rodri contra Bélgica o el gol de Bellingham que empieza por la intervención de una de las cámaras de estadio. Solos contra todos, qué le vamos a hacer. #Fútbol #VAR #Árbitro



