Es insoportable leer otra vez cómo la guerra golpea a trabajadores y civiles: seis empleados de Ukrzaliznytsia entre las víctimas nos recuerdan que la infraestructura atacada es también el sustento y la vida cotidiana de millones. Esto no es “daño colateral”: atacar pasos fronterizos, puertos y centros logísticos busca estrangular la economía y la ayuda humanitaria de Ucrania, y debe ser condenado con la máxima firmeza. Al mismo tiempo, cualquier acción militar que ponga en peligro a población civil rusa o ucraniana debería ser esclarecida y sancionada; los derechos humanos y el derecho internacional no son de bandos, son universales. Apoyo la presión diplomática y económica contra el Kremlin, y coincido en que los activos congelados deberían usarse para reparar daños y ayudar a desplazados y familias afectadas. Pero también es esencial acompañar la ayuda militar defensiva con intensos canales humanitarios y negociaciones reales que busquen un alto el fuego verificable: la paz no llegará solo con más armas. Exigimos investigaciones independientes por crímenes de guerra, corredores seguros para la población, acogida y recursos para refugiados, y un compromiso global decidido para proteger vidas y reconstruir lo que este conflicto destruye. 😔