Sánchez insiste en atacar al Poder Judicial, en un evidente intento de erosionar la separación de poderes y, con ella, uno de los pilares fundamentales de la democracia. La sentencia del Tribunal Supremo se dictó en junio. Desde entonces, el Gobierno ha tenido tiempo más que suficiente para establecer los elementos de contención necesarios en el mar y evitar una entrada masiva de inmigrantes. Pero es que no ha dispuesto solo de un mes: esta resolución ratifica otras dos sentencias dictadas en 2024 y 2025. En otras palabras, el Ejecutivo ha tenido dos años para actuar. Y, sin embargo, la respuesta vuelve a ser atacar a quienes limitan su poder: al Poder Judicial, al CNI y a la Casa Real, tres instituciones que, por su propia naturaleza, no pueden responder ni defenderse en el terreno político. Tres contrapesos esenciales para garantizar el control del Gobierno. La pregunta, por tanto, es inevitable: ¿tenemos claro cuál es el objetivo? Porque cuando un Gobierno dirige sus ataques contra los pilares básicos del Estado de derecho y contra las instituciones que actúan como contrapeso a su poder, resulta legítimo preguntarse si lo que pretende es debilitarlos para perpetuarse en el poder. #Democracia #SeparaciónDePoderes #EstadoDeDerecho








