«El espacio está lleno de partículas de muy alta energía que se desplazan a gran velocidad. Y, en ocasiones, esas partículas chocan contra distintos objetos -continúa-. Si un rayo cósmico golpea la cámara con el ángulo adecuado, puede crear una enorme cantidad de electrones en varios píxeles de la imagen (...) Así que, cuando la cámara lee la imagen, aparece una gran franja blanca y brillante que puede adoptar muchas formas, tamaños y configuraciones diferentes y que, básicamente, puede aparecer en cualquier lugar de la fotografía»