Está información me despierta muchos interrogantes en los países que fueron antes los grandes portadores de la bandera de la libertad en el mundo. ¿Qué somos ahora en el mundo? Volvimos al virreinato y nos tratan como brutos, no sirven nuestros pueblos sino para ser siervos, lo que importa son los recursos como el petróleo, que mata la humanidad, y tenemos el sindicato de mayor historia en Colombia arrodillado a lo que quiere Trump y Abelardo, o el oro, por el cual están dispuestos a tirar misiles para apropiarse de las zonas del oro, como antaño hacían los españoles colonizadores con espada en mano y látigos y perros contra el pueblo que llamaban: "chusma". Ahora llaman manada a la "chusma" y por eso se ponen aparatosos blindajes ante el pueblo, Pero no es porque de verdad piensen que los van. a matar sino porque no quieren que el pueblo los contagie o los toque, como hacían antaño la familia Médici en Fiorenze. Siempre había un pueblo én Europa que al ver en la parte alta a la familia que no se quería contagiar del pueblo por la peste, ellos ricos y el pueblo pobre y enfermo, entonces lo que más deseaban era que el señor o señora los tocará, porque, ¡qué acontecimiento tan extraordinario!, y besarles la mano era como llegar al cielo, mientras no había comida en la cocinas con fogón de leña, y así tuvieran que pagarle el diezmo a la.iglesia y el diezmo del principe. Los que nos creemos modernos entonces nos repugna tanta irracionalidad, pero nos comportamos como príncipes en las alturas, y entonces hay una parte del pueblo que trata de ver cuál es el principe verdadero y vota por él, olvidando que los príncipes no se elijen por el voto sino por la sangre. Confundir elecciones, que es un momento de poder del pueblo, con la servidumbre, y volver al votante esclavo de su propia premodernidad. Entonces al portarnos como príncipes sin serlo, perdemos elecciones. En el caso colombiano no la perdimos, Pero se acercaron tanto, casi a empatar, que unos algoritmos israelíes y detectables sirvieron para hacer el fraude con los votos del exterior y con los puestos de votación más abelardistas. Era facilísimo el fraude, pero para quienes defendemos un proyecto de vida y de mejorar la existencia realmente en la gente que más sufre, que no es más que una visión desde la perspectiva que tuvo el Jesús verdadero, o San Francisco de Assisi, es un gobierno de verdad y de muchas obras sociales que no se miden en cemento sino en como reducir la pobreza o la pobreza extrema o la desigualdad, pero los que quieren ver príncipes, nos ven como príncipes malos, porque no entienden que no hagamos lo que hacen los príncipes, que es aislarse del pueblo, al cual le tienen asco y maltratan con sus políticas codiciosas que llenan un país de hambre y de peste. Confunden la gente con la.peste. y yo me atrevo a brindar amor de verdad al pueblo. Y he aquí la paradoja colombiana que mientras medio país reconoce a Bolívar, otro medio país lo detesta y lo quiere matar como hizo el ladino Santander, a pesar que lucharon juntos en el mismo frío, o en los calores y los fríos y compartían las novias, Santander veía en Bolívar un hombre universal mientras él era simplemente un hombre de las tribus. Por eso siempre habrá una contradicción entre la universalidad y la tribu que hay que entender, porque hay que reconocer la existencia de la tribu, pero se.debe ser universal porque las revoluciones son universales o no son. Aberlardo no tiene que decirle nada al mundo ni a Colombia, es un hombre vacío de ideas y se crió en realidad en el extranjero, haciéndolo hombre sin patria y lealtad. Vive del momento y la oportunidad y sus éxito es ganarse un dinero, de ahí a ser un estafador profesional solo hay un paso, y por eso es que Trump, un día adelante no sé cuál, se sentirá estafado por alguien que llamó tigre cuando no hay tigres en América y si hubiera uno que trajera y soltaran por los campos se moriría de hambre y de tristeza, porque no sabe de montañas... #Colombia #Libertad #Desigualdad



