The first anti-AI camouflage shirt, designed by Simon Weckert, is visually appealing to humans but invisible to artificial intelligence systems, as it confuses their detection algorithms. (translated)

The first anti-AI camouflage shirt, designed by Simon Weckert, is visually appealing to humans but invisible to artificial intelligence systems, as it confuses their detection algorithms. (translated)

Nunca se debe usar la fuerza sin la razón. Si se hace lo que se comete es barbarie, genocidio y holocausto. Aquí Abelardo, sin emplqme, repite algo ya dicho en mi gobierno pero sin mucha autoridad moral, no se pueden establecer alianzas con el crimen, no pueden confundir el dialogo socio juridico propio de las leyes ezpedidas de transición a la paz con asociaciones con el crimen. No es lo mismo un estadoque negocia la paz con las farc , que un dirigente político o funcionario socio comercial de un paramilitar o que viva del narcodinero. Pero si Abelarso hubiera hecho el empalme o solo hubiera oído nuestro análisis sobre los grupos armados basados en economías ilícitas hubiera comprendido que la principal falla en la lucha contra estos grupos es que mandso regionales de la fuerza pública, sin generalizar, y dirigentes politicos regionales, sin generalizar, se asocien con los grupos que deben combatir. Eso pasa en Colombia en muchas regiones y fué muy claro con el clan del golfonñ en la zona minera del nordeste desde Bututica hasta aguas abajo de río Cauca como en el Catumbo frente al ELN, como con mandos de la policía y el clan del golfo en el caribe. Ahora que ya lo empieza a comprender, sabrá en primer lugar que muchos de los oficiaes de la fuerza pública que retiré lo hice por los indicios de incurrir en estos delitos, mal hace al reintegrarlos. Y en segundo lugar, ojo que muchos bombardeos pueden matar niños pero casi nunca matan los jefes armados de los grupos porque siempre les avisan un poco antes. También se dará cuenta que los grandes narcotraficantes de la cocaína y del oro no viven en Colombia, y en que los bombardeos no les hacen ningún rasguño, porque apenas mueran 20 colombianos a bajo las bombas, reclutan 30 más. Mi política fue más quirúrgica y efectiva: darle la mano al campesinado para sustituir cultivos, darle la mano al pequeño minero para darle títulos. Incautar al máximo cocaína, llegue a 3.400 toneladas en tos el periodo; ene estos 20 fías se ha caído la incautación a una cuarta parte del promedio diario que llevábamos y: Articular las policías mundiales para capturar los mayores capos de la multinacional del crimen en diferentes partes del mundo. Si seguimos por la vía propuesta por Adelardo los jóvenes armados a los que había que invitar a dejar las armas solo matarán y morirán, los niños morirán pero la cocaína se venderá más en el mundo y los capos de la multinacional de la cocaína seguirán libres por el mundo, financiando cómo cambiar votos de la gente por algoritmos. #Paz #Colombia #CrimenOrganizado
Rafael, mi hipótesis de investigación, además de descubrir el fondo privado estadounidense y sus socios que puede estar detrás de los dos millones de bots, el fondo mueve empresas de Miami y de Medellín, denuncié como mezclan dinero público de Medellín con dinero de narcos y dinero del oro ilegal de Antioquia y quienes estan detrás de la campaña de desprestigio contrs Ivan y contra mi. En Colombia la campaña da lCerimedo no logró sino acercar a Abelardo a Iván, fracasó por las mayorías muy concientes del pueblo y a pesar de la debilidad de la campaña de Ivan en comunicación El triunfo electoral de Abelardo se debe a un uso fraudulento de algoritmos hecho en los EEUU, reemplazando votantes reales por votos inexistentes gracias a que el registrador, fuera de la ley, permitió que el formulario E14 fuera modificable en medio del escrutinio, así modificaron cerca de 15.000 mesas en 1350 puestos de votación y la denuncia esta puesta. La mayoría de los periodistas de la prensa tradicional no hablan del fraude algorítmico ni de los dos millones de bots falsos que constriñeron la libertad del elector para votar porque los dueños de esos medios están de acuerdo con el fraude y el falseamiento de la realidad hecha en sus propios medios de comunicación #FraudeElectoral #Colombia #Bots
Rafael, mi hipótesis de investigación, además de descubrir el fondo privado estadounidense y sus socios que puede estar detrás de los dos millones de botsel fondo mueve empresas de Miami y de Medellín, denuncie como mezclan dinero público de Medellín con dinero de narcos y dinero del oro ilegal de Antioquia y quienes estan detrás de la campaña de desprestigio contrs Ivan y contra mi. En Colombia la campaña a lo Cerimedo no logró sino acercar a Abelardo a Iván y porque, además, en la campla de Iván casi no hubo comunicación, El triunfo de Abelardo se debe es a un uso fraudulento de algoritmos hecho en los EEUU, reemplazando votantes reales por votos inexistentes gracias a que el registrador, fuera de la ley, permitió que el formulario E14 fuera modificable en medio del escrutinio. modificaron cerca de 15.000 mesas en 1350 puestos de votación y la denuncia esta puesta. La mayoría de los periodistas de la prensa tradicional no hablan del fraude algorítmico ni de los dos millones de bots falsos que constriñeron la libertad del elector para votar porque los dueños de esos medios están de acuerdo con el fraude #FraudeElectoral #Colombia #BotsFalsos
The article discusses how to protect children from digital addiction, highlighting Meta's condemnation in New Mexico for creating algorithms that addict young people, emphasizing the shared responsibility among parents, social networks, and the state to regulate access to harmful content. (translated)

Human Rights Watch warned that social media is not doing enough to moderate the content that allows the recruitment of children by armed groups in Colombia, where around 1,500 cases have been documented since 2021, urging platforms like TikTok and Facebook to change their algorithms to curb this phenomenon considered a war crime. (translated)

As pessoas foram tão manipuladas pelos algoritmos que não conseguem mais ver a verdade, elas apenas vêem narrativas #Algoritmos #Manipulação #Verdade
Madrid implements smart traffic lights equipped with artificial vision cameras and artificial intelligence algorithms that adjust the timing of the traffic lights in real time, thus improving traffic regulation and the safety of pedestrians and cyclists. (translated)

Volver a la humanidad esclava, reemplazar su democracia por algoritmos que reemplazan a los votos y garantizar que no se le diga genocidas a los genocidas. Esto es lo que llegó a Colombia. https://t.co/3r7CUJg4J5 #Colombia #Democracia #DerechosHumanos
“depende menos de la calidad de los algoritmos que del poder de empresas e instituciones de remodelar por completo sus cadenas de valor”
Este es la evidencia contundente del fraude. En el conjunto total de mesas debería encontrarse solo 82 mesas con este comportamiento de acuerdo a la ciencia estadística, pero se encuentra en 1350 puestos de votación. Es un imposible para la humanidad, pero no si se hace en matemáticas y con algoritmos. #FraudeElectoral #Transparencia #Matemáticas
He dado el primer paso para aprobar una nueva ley que ampliará la regulación del trabajo en plataformas digitales más allá del reparto a domicilio y obligará a todas las empresas a informar sobre sus algoritmos.
The Ministry of Labor, headed by Yolanda Díaz, is preparing a new law that will expand the 'Rider Law' to regulate the use of algorithms in all companies operating with digital platforms, ensuring the protection of labor rights and adaptation to European directives before the end of 2026. (translated)

LAS PRUEBAS DEL FRAUDE PARTE II Eliminación de los metadatos y separación de las firmas de los formularios E-14 —Hasta las elecciones de 2022, la Registraduria subía los E-14 a la plataforma en una sola tirilla en la que podíamos ver 1. datos del puesto de votación, 2. votación de candidatos y 3. firmas de jurados (ver foto 1) —Desde las elecciones de 2023 decidió subir las actas E-14 en dos bloques. Uno con información de puesto de votación y votación de candidatos y aparte (muy grave) las firmas de jurados (ver foto 2) Si a esto le sumas que eliminaron los candados y la metadata (foto 3 del antes y foto 4 del después) tenemos como resultado que no sabemos cuando se genera el archivo, ni la hora en que se crea, ni la hora y la fecha en que se modifica. Todo un sistema electoral que define la democracia, expuesto a cambios de última hora sin dejar huella. Teniendo las firmas de los jurados pueden poner al lado cualquier E-14 modificado. Súmenle a esto que la gobernanza de los datos electorales está en manos privadas desde hace más de dos décadas desobedeciendo una sentencia del Consejo de Estado. Entonces, cuando les digan “si el sistema es tan corrupto por qué Petro pudo ganar y ser presidente”, respondan esto: hasta las elecciones de 2022 que ganó Petro había metadata, se podía comprobar si le metían mano a los archivos. Por eso descubrimos el fraude de las 4 curules al Senado en 2022. Apenas supieron que les habíamos descubierto la forma, eliminaron la metadata y separaron las firmas de los jurados. Para entrar a saco al sistema y modificarlo con algoritmos que los testigos digitales estudiaron y se asombrarán de los hallazgos encontrados. Nos vemos esta noche 8:00 pm por Youtube Live con representantes de los testigos digitales para que sean ellos quienes le cuenten al país cómo se hizo el fraude del 21 de junio. #FraudeElectoral #Democracia #Transparencia
"Porque Somos Governados por Tolos" Porque razão a confiança vence sempre o conhecimento? Uma reflexão sobre o efeito Dunning-Kruger, as ficções colectivas e o poder das narrativas nas nossas sociedades." A Ilusão da Confiança Gostamos de pensar que os mais inteligentes acabam sempre por chegar ao topo e que o saber vence a ignorância. Acreditamos que quem governa ou lidera são as pessoas que realmente percebem das coisas. No entanto, a realidade é outra: muitas vezes, quem sabe pouco está nos lugares de destaque e fala com muita certeza, enquanto quem é especialista num assunto prefere ficar calado ou fala baixinho, cheio de dúvidas. Isto não acontece por acaso. Faz parte da forma como o cérebro humano funciona — e essa é a parte mais difícil de aceitar. O cérebro que confunde confiança com competência E há uma razão muito simples para isto acontecer, que vem desde o tempo dos nossos antepassados. Durante centenas de milhares de anos, a humanidade viveu em pequenos grupos rodeados de perigos constantes. Quando aparecia um predador, não havia tempo para discutir opções. Alguém tinha de gritar "Sigam-me!" com total certeza, e o grupo tinha de obedecer imediatamente. Quem hesitava, acabava por morrer. Quem seguia cegamente uma voz confiante, sobrevivia. Ao longo de gerações, o nosso cérebro gravou esta ideia simples: quem mostra muita confiança, deve saber o que está a fazer. O problema é que os desafios de hoje são muito diferentes de um leão ou de uma tempestade. São temas complexos — como a economia, o clima, a inteligência artificial ou a política internacional — que exigem o oposto do nosso instinto antigo: pedem paciência, reflexão e a capacidade de aceitar que não há respostas fáceis. No entanto, continuamos a premiar quem fala com a mesma certeza absoluta de um líder da tribo perante o perigo. Isto vê-se todos os dias na televisão ou nas redes sociais. Imagine dois comentadores a discutir uma crise financeira: • O primeiro diz: "Isto tem várias causas e os especialistas ainda não concordam sobre o que vai acontecer a longo prazo." • O segundo diz: "A solução é simples! Está tudo errado menos eu. Sigam-me e eu resolvo isto." Racionalmente, o primeiro está a ser honesto e correcto. Mas, psicologicamente, é o segundo que ganha as audiências, as atenções e os votos. O paradoxo de quem sabe menos Na psicologia, este fenómeno tem um nome: o efeito Dunning-Kruger. Funciona de forma muito simples: • Quem sabe pouco sobre um assunto não percebe o suficiente para notar a sua própria ignorância — por isso, sente-se superseguro do que diz. • Quem estuda muito um tema descobre tantas camadas e detalhes que se torna cada vez mais prudente a dar certezas. A ironia é dura: quanto mais sabemos, mais hesitados; quanto menos sabemos, mais convictos ficamos. E quando o público confunde a cautela de quem sabe com fraqueza, acaba quase sempre por escolher o ignorante confiante em vez do especialista prudente. As redes sociais vêm piorar ainda mais a situação. Os algoritmos não foram feitos para espalhar a verdade, mas sim para prender a nossa atenção (que depois é vendida aos anunciantes). O conteúdo que mais prende a atenção não é uma explicação calma e detalhada, mas sim o medo, a revolta e as frases marcantes. Um texto bem explicado sobre economia exige tempo e esforço para ser lido. Já uma frase feita e simplista espalha-se para milhões de pessoas em segundos. Quando as vozes mais confiantes e barulhentas repetem a mesma coisa vezes sem conta, essa repetição começa, aos poucos, a parecer verdade. As ficções que nos unem — e que nos podem enganar Mas há algo ainda mais profundo por trás disto tudo. O que tornou os seres humanos a espécie dominante na Terra não foi a força nem a inteligência de cada pessoa sozinha — foi a nossa capacidade de acreditar em grupo nas mesmas histórias. Pense nisto: um chimpanzé só consegue cooperar com cerca de cinquenta indivíduos que conheça bem. Já um ser humano consegue cooperar com milhões de desconhecidos porque todos acreditam nas mesmas ideias "invisíveis": o dinheiro, os países, as leis ou as empresas. Uma nota de vinte euros não mata a fome nem veste ninguém; ela só tem valor porque todos nós concordamos em silêncio que ela vale alguma coisa. Esta capacidade incrível tem um custo: quem consegue contar a melhor história passa a controlar como as pessoas vêem o mundo. E essa história não precisa de ser verdadeira ou exacta para funcionar — só precisa de ser simples e de mexer com as nossas emoções. Por exemplo, um conflito internacional pode envolver dezenas de razões históricas, económicas e culturais complexas. No entanto, uma boa história reduz tudo a um "vilão" e a uma "solução mágica". Quando alguém se apega emocionalmente a essa narrativa, ela deixa de ser uma questão de lógica e passa a fazer parte da sua própria identidade — e contestar essa ideia deixa de parecer uma simples conversa para passar a ser visto como um ataque pessoal. Quando o medo substitui a análise A emoção — e não a razão — é o que decide a grande maioria das nossas escolhas em grupo. O medo, em particular, é uma ferramenta poderosa: quando as pessoas se sentem ameaçadas, o cérebro entra em modo de sobrevivência e passa a preferir líderes fortes e soluções simples, em vez de conversas calmas e detalhadas. Vemos isto acontecer constantemente nas eleições: • Raramente ganha quem explica melhor os pormenores técnicos de uma lei ou de uma reforma dos impostos. • Ganha quase sempre quem conta a história que mais mexe com os sentimentos das pessoas, definindo claramente quem é o "vilão" e quem é o "herói" — mesmo que essa história ignore a realidade e simplifique tudo ao extremo. O que fazer com esta consciência A boa notícia é que não estamos condenados a viver na ignorância para sempre. Só o facto de percebermos como este mecanismo funciona já nos dá um enorme poder. Quando nos habituamos a questionar "Quem ganha com esta história?" ou "Que provas existem para apoiar isto e o que é que nos estão a esconder?", começamos a resistir ao erro automático de achar que quem fala com confiança tem necessariamente razão. Isto não apaga os nossos instintos antigos — o cérebro não muda de um dia para o outro —, mas dá-nos tempo para pensar. E é nessa capacidade de parar e reflectir que está o verdadeiro progresso da sociedade. O futuro não depende de termos máquinas cada vez mais inteligentes ou líderes super populares, mas sim do nosso esforço em nos tornarmos pessoas mais conscientes. No fundo, o maior perigo nunca foi a ignorância — porque essa resolve-se com tempo e estudo. O verdadeiro perigo é a ilusão de que já sabemos tudo. É nesse momento que deixamos de fazer perguntas e permitimos que as vozes mais altas, e não as mais correctas, decidam o nosso futuro.
Una madre que lucha por la igualdad de la mujer jamás permitiría que asesinaran con misiles decenas de miles de mujeres palestinas con sus niños, muertos también en sus brazos. Indignos de Dios. Cómo dije, no hay pueblo elegido de Dios, ni el pueblo de EEUU ni el pueblo de Israel son pueblos elegidos por Dios, el pueblo elegido de Dios es la Humanidad toda. Y Netanyahu ha cometido un crimen contra la humanidad, y Abelardo se convierte en cómplice de genocidas por qué les debe los algoritmos con los que ganaron la presidencia reemplazando la voluntad popular en asocio con mls hermanos Bautista dueños del software privado que modificaron en los Angeles, California. #Igualdad #DerechosHumanos #Paz
Sara Carbonero se suma a una campaña de Unicef España para concienciar sobre la necesidad de regular los algoritmos de las redes sociales y destaca la importancia de que las familias reciban apoyo en la protección de los menores frente a los riesgos del entorno digital. #ProtecciónInfantil #RedesSociales #Unicef

Tras la victoria de España en la final del Mundial 2026, las redes sociales se inundaron de teorías conspirativas que sugieren que Argentina se dejó perder, alimentadas por comentarios de figuras como Lionel Messi y fomentadas por la viralidad de los algoritmos, lo que ha llevado a algunos aficionados a pedir la repetición del partido debido a supuestas irregularidades arbitrales. #Mundial2026 #Argentina #Conspiraciones

Está información me despierta muchos interrogantes en los países que fueron antes los grandes portadores de la bandera de la libertad en el mundo. ¿Qué somos ahora en el mundo? Volvimos al virreinato y nos tratan como brutos, no sirven nuestros pueblos sino para ser siervos, lo que importa son los recursos como el petróleo, que mata la humanidad, y tenemos el sindicato de mayor historia en Colombia arrodillado a lo que quiere Trump y Abelardo, o el oro, por el cual están dispuestos a tirar misiles para apropiarse de las zonas del oro, como antaño hacían los españoles colonizadores con espada en mano y látigos y perros contra el pueblo que llamaban: "chusma". Ahora llaman manada a la "chusma" y por eso se ponen aparatosos blindajes ante el pueblo, Pero no es porque de verdad piensen que los van. a matar sino porque no quieren que el pueblo los contagie o los toque, como hacían antaño la familia Médici en Fiorenze. Siempre había un pueblo én Europa que al ver en la parte alta a la familia que no se quería contagiar del pueblo por la peste, ellos ricos y el pueblo pobre y enfermo, entonces lo que más deseaban era que el señor o señora los tocará, porque, ¡qué acontecimiento tan extraordinario!, y besarles la mano era como llegar al cielo, mientras no había comida en la cocinas con fogón de leña, y así tuvieran que pagarle el diezmo a la.iglesia y el diezmo del principe. Los que nos creemos modernos entonces nos repugna tanta irracionalidad, pero nos comportamos como príncipes en las alturas, y entonces hay una parte del pueblo que trata de ver cuál es el principe verdadero y vota por él, olvidando que los príncipes no se elijen por el voto sino por la sangre. Confundir elecciones, que es un momento de poder del pueblo, con la servidumbre, y volver al votante esclavo de su propia premodernidad. Entonces al portarnos como príncipes sin serlo, perdemos elecciones. En el caso colombiano no la perdimos, Pero se acercaron tanto, casi a empatar, que unos algoritmos israelíes y detectables sirvieron para hacer el fraude con los votos del exterior y con los puestos de votación más abelardistas. Era facilísimo el fraude, pero para quienes defendemos un proyecto de vida y de mejorar la existencia realmente en la gente que más sufre, que no es más que una visión desde la perspectiva que tuvo el Jesús verdadero, o San Francisco de Assisi, es un gobierno de verdad y de muchas obras sociales que no se miden en cemento sino en como reducir la pobreza o la pobreza extrema o la desigualdad, pero los que quieren ver príncipes, nos ven como príncipes malos, porque no entienden que no hagamos lo que hacen los príncipes, que es aislarse del pueblo, al cual le tienen asco y maltratan con sus políticas codiciosas que llenan un país de hambre y de peste. Confunden la gente con la.peste. y yo me atrevo a brindar amor de verdad al pueblo. Y he aquí la paradoja colombiana que mientras medio país reconoce a Bolívar, otro medio país lo detesta y lo quiere matar como hizo el ladino Santander, a pesar que lucharon juntos en el mismo frío, o en los calores y los fríos y compartían las novias, Santander veía en Bolívar un hombre universal mientras él era simplemente un hombre de las tribus. Por eso siempre habrá una contradicción entre la universalidad y la tribu que hay que entender, porque hay que reconocer la existencia de la tribu, pero se.debe ser universal porque las revoluciones son universales o no son. Aberlardo no tiene que decirle nada al mundo ni a Colombia, es un hombre vacío de ideas y se crió en realidad en el extranjero, haciéndolo hombre sin patria y lealtad. Vive del momento y la oportunidad y sus éxito es ganarse un dinero, de ahí a ser un estafador profesional solo hay un paso, y por eso es que Trump, un día adelante no sé cuál, se sentirá estafado por alguien que llamó tigre cuando no hay tigres en América y si hubiera uno que trajera y soltaran por los campos se moriría de hambre y de tristeza, porque no sabe de montañas... #Colombia #Libertad #Desigualdad
Portugal, Cobaia da Europa “Onde a Comissão Europeia manda, o PRR paga e o professor corrige — sem saber ao certo o quê” Há professores que descrevem, nas redes sociais e em conversas de sala de professores, uma sensação nova e desconfortável: a de serem avaliados enquanto avaliam. Plataformas de correcção digital que registam o tempo gasto em cada resposta, sistemas que sinalizam quem corrige "devagar", classificadores que nunca souberam, até agora, que o seu próprio ritmo de trabalho estava a ser medido. Ninguém lhes explicou, com clareza, quem vê esses números, para onde vão, nem que decisão deles depende. O caso não é anedota isolada. É o retrato mais fiel do que se tornou a avaliação nacional depois da entrada em cena do PRR: 300 mil exames digitalizados numa plataforma incapaz de fazer coincidir a primeira página com a segunda, que já convocou matemáticos para classificar provas de línguas, e que apaga respostas para segundos depois, fazer surgir outras no lugar. A razão para tantos erros está no próprio desenho do sistema. Já não é um professor a pegar no exame de um aluno, do princípio ao fim, a lê-lo, a perceber o seu raciocínio e a atribuir-lhe uma nota que consegue explicar. O exame foi despedaçado em itens — cada pergunta separada das outras — e distribuído por vários professores diferentes, cada um a "despachar" apenas um pedaço, de muitos alunos ao mesmo tempo, como numa linha de montagem em que ninguém vê o carro completo, só aperta o seu parafuso. Por isso já não se corrige: classifica-se. E há uma consequência que devia incomodar-nos mais do que incomoda: como o trabalho passa todo dentro da plataforma, o sistema regista, item a item, quanto tempo cada professor demora a decidir — um cronómetro sobre o trabalho docente que nunca existiu na correcção em papel, e que serve tanto para pressionar quem "vai devagar" como, mais cedo ou mais tarde, para ensinar uma máquina a fazer o mesmo. Um aluno pode aceitar uma nota sem que ninguém — nem sequer um único professor — tenha visto o seu exame por inteiro e lhe consiga explicar o erro? Chama-se a isto modernização. Devia chamar-se-lhe, com rigor, uma forma de controlo digital sobre o próprio corpo docente, feita sem consentimento informado de quem nele trabalha. Vamos aos números reais, porque aqui a realidade já é suficientemente grave sem ser preciso exagerar nada. Foram entregues 7,1 milhões de euros a empresas privadas do sector tecnológico para digitalizar cerca de 300 mil provas e distribuí-las pelos correctores. Desde 2023, o antigo Instituto de Avaliação Educativa assinou 16 contratos ligados à digitalização das provas, num total de cerca de 7,1 milhões de euros, a que acresce ainda o IVA. Ao longo de uma década, esse instituto — entretanto renomeado — distribuiu 11,35 milhões de euros por 126 contratos com diferentes empresas tecnológicas, um valor bem mais amplo, que cobre equipamento, segurança informática e consultoria em geral, não só a digitalização dos exames. O maior contrato de todos nem sequer é para o sistema que está a falhar agora: em Julho de 2025, a Axians, do grupo francês Vinci, assinou com o instituto um contrato de cerca de 1,49 milhões de euros, financiado pelo PRR, para desenvolver uma nova plataforma que só deverá entrar em funcionamento em 2027. Convém dizer isto sem rodeios: o dinheiro do PRR não é uma prenda — é um empréstimo, com juros, que os portugueses pagarão durante anos, como sabem bem as populações de Boticas ou do Fundão, habituadas a outras promessas de "transição" feitas em nome de fundos europeus. E é aqui que a história ganha contornos quase cómicos, se não fosse trágica. A plataforma que hoje corrige — ou tenta corrigir — os exames não é a tal plataforma nova e cara. É gerida pela Blat – Creative Powerhouse, uma microempresa lisboeta com apenas catorze funcionários e uma facturação anual abaixo dos 580 mil euros, que regista só dois contratos públicos com o instituto, num valor total de cerca de 49 mil euros. O próprio ministro da Educação disse que esta colaboração vinha desde 2018 — só que a Blat, tal como existe hoje, nem sequer existia nessa altura: nasceu em 2020, como agência de comunicação chamada Antebellum, e só passou a chamar-se Blat em 2022. A empresa que assinou o contrato de 2018 tinha outro nome e outro número de identificação fiscal — uma empresa diferente. Ou seja: nem o próprio Ministério consegue explicar, com clareza, há quantos anos e com quem trabalha, quando falamos da peça mais crítica de todo o sistema. Vale a pena explicar, em palavras simples, uma confusão que ajuda a perceber o caos: há, na verdade, dois sistemas diferentes envolvidos. Um é a plataforma que recebe os ficheiros digitalizados e os distribui pelos professores — desenvolvida internamente, foi aqui que apareceram os erros mais visíveis, como folhas de continuação cortadas e itens trocados entre alunos. O outro é a plataforma onde os professores efectivamente classificam as respostas, criada internamente em 2016 e depois entregue à Blat para ser desenvolvida em sucessivas versões. O problema é que esse sistema nasceu pensado para um universo bem mais pequeno e totalmente digital — não para pegar em 300 mil exames feitos em papel, digitalizá-los à pressa e distribuí-los da noite para o dia. É como pedir a uma bicicleta de cidade que aguente uma corrida de camiões: em algum momento, parte. Numa das plataformas foi ainda identificada uma falha de segurança que obrigou a suspendê-la temporariamente, com a consultora Deloitte chamada às pressas para ajudar a resolver o problema — o mesmo tipo de problema que, no ano anterior, já tinha aparecido num projecto-piloto com 20 mil provas de Filosofia, ignorado nessa altura pelo Ministério. É como pedir a alguém que aprenda a conduzir num Fórmula 1, em auto-estrada, à noite, sem faróis — e depois espantarmo-nos com o acidente. A pressa não é acidental: é política. E a pergunta que ninguém faz em voz alta é porque foi Portugal, e não a Alemanha ou a França, o país escolhido para essa auto-estrada. Não deixa de ser revelador que, segundo relatos vindos de dentro do próprio ensino privado de topo, seja precisamente entre os filhos das classes dirigentes que esta tecnologia tende a ser mantida a maior distância — colégios onde a manhã ainda começa com leitura e silêncio, e não com um ecrã. Fica a pergunta, mais do que a certeza: quem decide impor esta tecnologia aos filhos dos outros, hesitaria em impô-la aos seus? A resposta institucional está nos próprios documentos da Comissão Europeia, que descrevem Portugal como "ambiente ideal para testes de escala" — o mesmo epíteto que já nos coube com o Cartão do Cidadão, a e-factura, a e-saúde e os pilotos de voto electrónico. Somos, há muito, o aluno aplicado da turma europeia: aceitamos depressa, resistimos pouco, temos infra-estruturas montadas e sindicatos menos combativos do que os alemães ou os franceses. É a mesma lógica que, no século XVIII, levou Pombal a reformar o ensino português com uma pressa iluminista que atropelou tradições inteiras; a diferença é que Pombal queria formar cidadãos, e o PRR quer, sobretudo, treinar algoritmos. Convém dizer isto com clareza, porque a expressão "inteligência artificial" faz-nos baixar a guarda crítica, como se estivéssemos perante um destino inevitável. Não é. Esta tecnologia não é inteligente — é estatística aplicada a milhões de respostas humanas — nem é artificial: depende de trabalho humano massivo e mal pago, de quem digitaliza à mão, de quem classifica, de quem fornece, sem saber, os dados que a alimentam. Há, nesta cadeia, uma inversão que raramente se nomeia: os mesmos professores e alunos cujo trabalho serve de matéria-prima para treinar os sistemas são também aqueles a quem depois se pede que confiem nesses sistemas para os avaliar. Paga-se a mesma pessoa duas vezes menos — uma vez em salário, que não aumenta, outra em autonomia, que diminui. Estudos de neurobiologia, de psicologia e inquéritos da OCDE dizem todos a mesma coisa, por outras palavras: quanto mais deixamos a máquina pensar por nós, menos o nosso próprio cérebro trabalha — e a concentração, a memória e o raciocínio complexo, que a escola devia treinar, ficam mais fracos. Paulo Freire já dizia, décadas antes de haver escolas "digitais", que ensinar não é despejar matéria na cabeça de alguém, mas ajudar esse alguém a aprender a pensar sozinho. Uma escola obcecada em medir a velocidade de correcção faz exactamente o contrário. Gert Biesta, um pedagogo mais recente, acrescenta algo importante: educar é sempre arriscado, porque lida com pessoas — livres, imprevisíveis, diferentes umas das outras — e é esse risco, essa imprevisibilidade, que faz da educação, e não um treino mecânico. Uma escola que tenta eliminar esse risco com algoritmos não está a melhorar a educação: está a destruí-la. E fica um aviso simples: quando um aluno pensa menos, não perde só ele — perdemos todos, porque o conhecimento que a humanidade partilha só cresce quando cada nova geração pensa por si. Nem é como se o resto da Europa tivesse aceitado isto sem resistência. Não existe, é preciso dizê-lo com honestidade, uma decisão única e europeia a travar de vez a avaliação digital — mas há factos concretos, e verificáveis, de resistência jurídica e institucional. Na Alemanha, uma associação de defesa de direitos digitais processou universidades pelo uso de software de vigilância em exames online, e a Baviera chegou a proibir por lei o reconhecimento facial e a análise automática de comportamento na correcção de provas, por considerar essas técnicas desproporcionadamente intrusivas. Em França, a autoridade de protecção de dados exige, desde 2023, que as escolas ofereçam sempre uma alternativa presencial a quem não quiser ser vigiado digitalmente num exame. E no Parlamento Europeu chegou mesmo a ser pedida, formalmente, uma investigação à privacidade destas ferramentas de vigilância educativa. Não é uma recusa em bloco, mas é o oposto do silêncio que se vive em Portugal: é debate público, é litígio, é regulação a travar excessos antes de eles se instalarem. Em Portugal, esse debate mal chegou a existir. Nem a maioria dos partidos com assento parlamentar, nem a generalidade dos sindicatos de professores, questionaram publicamente o modelo em si — a divisão do exame em itens, a substituição da correcção pedagógica por uma simples classificação, a monitorização do tempo de trabalho docente. Discutiu-se a incompetência da execução, não a legitimidade do desenho. É uma diferença que parece técnica e é, na verdade, política: uma coisa é exigir que um sistema mau funcione melhor, outra é perguntar se aquele sistema devia sequer existir. Nas redes sociais, longe dos comunicados oficiais, foi de professores e não dos meios do costume que veio a onda de testemunhos sobre os erros dos exames — enquanto o ministério, por algum tempo, insistiu em desvalorizá-los. A pressão política acabou por obrigar a mais do que palavras: o sindicato de professores Fenprof pediu directamente a demissão do ministro da Educação, o Bloco de Esquerda propôs uma comissão parlamentar de inquérito para apurar quem desenvolve e gere a plataforma e com que dinheiro do PRR, e até um pedido de debate urgente do Chega chegou a ser recusado pelo presidente do Parlamento. Perante o caos, o ministro autorizou ainda meio milhão de euros extra para tentar estabilizar o sistema em pleno processo de correcção — dinheiro gasto às pressas para apagar um incêndio que, no fundo, resultou de anos de decisões apressadas. Para muitos desses professores, o problema não é apenas a pressa: é o próprio modelo — descritores simplificados, perguntas fechadas, uma avaliação pensada para ser lida por uma máquina antes de ser lida por um ser humano. Não escrevo isto para condenar a tecnologia em si, nem os professores que, sem alternativa, hoje classificam aquilo que a plataforma lhes atribui. Escrevo-o porque um país que aceita ser laboratório sem perguntar o preço do ensaio acaba sempre a pagar a factura duas vezes: uma em dinheiro do PRR, outra em confiança perdida na escola pública. Da próxima vez que o seu filho, ou o filho de um amigo, receber uma nota de exame que pareça estranha, vale a pena perguntar não só se a resposta estava certa — mas quem, ou o quê, a leu primeiro. #PRR, #educação, #digitalização, #inteligência artificial, #vigilância digital, #Portugal, #União Europeia, #professores, #exames nacionais, #Paulo Freire, #Gert Biesta