Mira, Miguel. Decir que Negreira no pintaba nada y empeñarse en desestimar cualquier responsabilidad para un club que ha pagado durante 20 años al vicepresidente de los árbitros españoles es, fundamentalmente, pensar que el personal es abiertamente gilipollas. Y, cuando uno piensa que todos alrededor son gilipollas (menos tú) es que, o estás muy zumbao o algún interés tienes. En este caso es más lo segundo que lo primero. Elige tu propia aventura. Y, con sinceridad, no seguiría con la gracieta de Gara. Has comprobado que no sale bien y que es un límite de no retorno. #Fútbol #Árbitros #Corrupción