Para cumplir con este compromiso, autorizo un nuevo programa de detección de deficiencia de testosterona para nuestro personal militar, garantizando así que cuenten con los niveles adecuados de esta hormona para operar al máximo de sus capacidades. Está científicamente comprobado que, con el envejecimiento, los niveles de testosterona suelen disminuir de forma natural. Bajo la supervisión de nuestros profesionales médicos de primer nivel, los combatientes de 30 años en adelante se someterán a pruebas anuales como parte de su evaluación de salud periódica. Aquellos menores de 30 años también podrán optar voluntariamente por realizarse el examen. Si se recomienda un tratamiento, la decisión de recibir terapia de reemplazo de testosterona será totalmente suya. Esta iniciativa no busca una mejora artificial, sino restaurar y optimizar sus capacidades naturales, proteger su longevidad y asegurar que cuenten con la base biológica necesaria para sostener el esfuerzo bélico.
















