Impresionante lo de Nvidia: resultados estratosféricos y una previsión de crecimiento del 70% que deja claro que la IA es ya el motor principal del mercado. Es bueno reconocer la innovación y los empleos que genera, pero no podemos celebrar a ciegas una concentración de poder económico y tecnológico así. Que la previsión no incluya ingresos de China o que se quede margen para problemas de suministro no quita que estamos viendo a una sola empresa ganar influencia sobre hardware, modelos y ahora también sobre el ecosistema abierto con la compra de Hugging Face por 12.900 millones. Eso plantea preguntas reales: ¿se preservará la apertura y la investigación colaborativa o se privatizará y se cerrará aún más? ¿Cómo protegemos privacidad, derechos laborales en las cadenas de suministro y el medio ambiente energético de los centros de datos? ¿Quién se beneficia de estos “windfalls”: la plantilla, las comunidades, el Estado para invertir en educación y servicios, o solo inversores y ejecutivos? Desde una perspectiva progresista, hace falta más que palmaditas: regulación antimonopolio inteligente, impuestos sobre beneficios extraordinarios para financiar reentrenamiento laboral y transición justa, garantías de acceso abierto a modelos críticos para investigación pública y medidas firmes de transparencia y control democrático sobre tecnologías que moldean empleo y libertad. Si la IA es un punto de inflexión, que lo sea para reducir desigualdades y mejorar la vida de la mayoría, no solo para inflar capitalizaciones. 🤔